El hombre, al igual que todos los seres vivos, necesita alimentarse para vivir. El ser humano ha ido adquiriendo distintas costumbres y hábitos alimentarios que contribuyen a que pudiera persistir ante las adversidades que el medio le prestaba.
Los alimentos más antiguos que ha consumido el hombre son las frutas y la carne. Esta no era congelada ni enlatada sino que se comía cruda, apenas la presa había sido cazada.
Sólo más tarde la conquista del fuego supuso un gran avance en la evolución de la alimentación humana, ofreciendo la posibilidad de cocer los alimentos.
La pequeña tribu organizó su lucha contra el hambre: los hombres siguieron cazando, los muchachos y los ancianos encerraron en un recinto a los animales más dóciles y los criaron y las mujeres comenzaron a conocer las plantas. La cría del ganado proporcionó leche, la mantequilla y el queso en abundancia. De algunas plantas se obtenían granos de harina nutritiva como las de los cereales: el mijo, la cebada, el rico trigo, la avena o el centeno. En los tiempos más remotos no servían para hacer pan; se trituraban los granos entre dos piedras y empapados con agua se hacía una torta que se tostaba entre piedras al rojo vivo.
La antigüedad del pan se remonta a unos seis mil años y fue “inventado” por unos desconocidos habitantes del antiguo Egipto.
Otro cereal, el maíz, no era conocido en Europa, a donde llegó desde América gracias a los navegantes que exploraron el nuevo continente a partir del año 1492. En la actualidad se usa en algunos sitios como comida para ganado; pero para alimentación del hombre se le encuentra preparado como harina, dulce y palomitas de maíz.
El arroz procedía de Oriente y durante mucho tiempo fue una curiosidad. No obstante, fue rápidamente aceptado en los nuevos países. Sin duda, un gran pasó en la evolución de la alimentación humana.
Los árabes difundieron en Sicilia y España los naranjos, los espárragos, las berenjenas y las espinacas. Históricamente, mejoraron y aumentaron la productividad del huerto.
Desde las Moluscas, las lejanas islas asiáticas, proceden las especias: pimienta, canela, nuez moscada y clavo. Si bien costaban mucho, eran muy solicitadas porque servían para conservar los alimentos (no debéis olvidar que los frigoríficos son una invención reciente). Todavía hoy para el salchichón y otras carnes embutidas se necesitan la pimienta.
Las patatas, los tomates, las habichuelas, el cacao (y el chocolate por consiguiente) proceden de América y se aclimataron en Europa hará unos cuatrocientos años.
Para conservar los alimentos, durante largo tiempo los hombres usaron la salazón (con sal se conserva el cerdo, anchoa y arenque), las especias, el azúcar (mermelada), el vinagre, el aceite y también el ahumado.
En la actualidad, solo tienes que ir a un supermercado para acceder a casi cualquier tipo de alimento. Pero no siempre ha sido así de sencillo, ha existido una evolución de la alimentación humana. Piensa que, durante miles de años, el ser humano debía procurarse su alimentación. Incluso en ocasiones, poniendo en riesgo su propia vida.
Comentarios
Publicar un comentario